Brigadista - Un mundo mejor es posible

Política, Personal, Literatura
Lunes 25 de Septiembre, 2006. 15:01 pm

LeninEs de noche, la plaza ha quedado casi vacía. La guardia del mausoleo abandona sus deberes por ir a consumir comida rápida y bebida de centeno. De pronto se acerca un individuo con ciertos rasgos familiares a preguntar quién está a cargo. La guardia balbucea unas palabras ininteligibles; están embrutecidos. El hombre les arrebata la botella casi vacía y pregunta nuevamente, pero en tono más enérgico: ¿quién está al mando? Un silencio ensordecedor queda como respuesta.

Una pequeñita que se había extraviado se acerca y mira fíjamente al misterioso hombre. Al reconocerlo, pierde todo miedo y dice: estoy perdida. El hombre comprende de inmediato todo lo sucedido, toma a la niña entre sus brazos y sale de la ciudad.

A la mañana siguiente llegó el cambio de guardia. Nadie se percató que la vitrina que custodiaban estaba vacía. Fue al atardecer que, quien hasta ese momento seguía al mando, descubrió el faltante. En ese instante, un millón de niños colmó la plaza. Se escuchó la voz del hombre de la vitrina cantando desde lejos. Los niños volvieron a estar al mando, esta vez fue para siempre.

Ernesto

Política, Literatura, Internet, Filosofía
Miércoles 13 de Septiembre, 2006. 22:31 pm

Amapolas rojas

Hace tiempo busqué en Internet un cuento llamado “Amapolas Rojas”, pero no lo encontré. Luego decidí buscarlo en bibliotecas y librerías de segunda mano hasta conseguirlo. Entonces recordé lo siguiente: cuando encontramos algo en Internet es debido a que alguien más subió esa información a la red.

Ahora, este hermoso cuento dedicado a Vladimir Illich Ulianov (Lenin), ya está en línea:

Amapolas Rojas
Vasil Jómchenko

Su apellido no lo sabía casi nadie. En la ciudad era para todos el tío Román o simplemente el jardinero. Vivía en una casa pequeña, semejante a una de juguete, junto al barranco. Alrededor de su casa desde la primavera hasta las primeras nieves crecía una multitud de flores. Y en los alféizares de sus ventanas también cultivaba flores. Quien las necesitaba en cualquier día del año se encaminaba hacia aquí.

Cuando estalló la guerra, el tío cumplió los setenta años. Al mediodía los aviones comenzaron a bombardear la ciudad. Unas cuantas bombas cayeron en la plaza, destruyeron el jardín con su fuente y las casas vecinas. Cuatro días más tarde en el edificio de la Casa de la Cultura se instaló la comandancia militar fascista. [Continúa…]