Libertad para los 5 héroes cubanosPregunta: ¿Puedes ser encarcelado en EE.UU. por oponerte al terrorismo?

Respuesta: Sí, si te opones al terrorismo en Miami.

A principios de los años 90, un grupo de cubanos -motivados por su amor a la patria- sacrificaron el calor de su familia y su tierra para cumplir una importante misión: infiltrar organizaciones terroristas ubicadas en Miami para alertar a Cuba sobre las violentas acciones terroristas que se preparaban contra ese país.

Sus nombres son: Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González.

En la madrugada del 12 de septiembre de 1998, en Miami, los cinco cubanos fueron detenidos por el FBI acusándolos de espionaje contra los Estados Unidos.

La acusación formal se produjo cuatro días después, aunque muchos meses más tarde fue sospechosamente ampliada por la Fiscalía, agregándose uno de los cargos más graves y sensibles: la conspiración para cometer asesinato, que se imputó al acusado Gerardo Hernández, al cual se trató de vincular con el derribo de las avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate, el 24 de febrero de 1996.

Los grupos de la ultraderecha de Miami comenzaron inmediatamente una campaña mediática presentándolos como peligrosos enemigos de la sociedad americana. La prensa y  los medios de comunicación mayoritariamente manipulados por la ultraderecha de Miami, se prestaron a esa campaña, lanzando contra los cinco detenidos, todo tipo de acusaciones y calumnias. Mientras esto ocurría, ellos permanecían en  celdas de castigo sin derecho alguno a defenderse.

Los Cinco cubanos permanecieron en celdas de castigo,  limitados en la comunicación con sus familias y abogados, sin acceso a la evidencia presentada en su contra impidiendo el trabajo de la defensa .Permanecen en las celdas de castigo hasta el 3 de febrero del 2000, es decir 17 meses. Estas celdas de castigo, llamadas por los detenidos  el hueco , de acuerdo al reglamento de la prisión, pueden permanecer un máximo de 60 días aquellos reclusos que presenten problemas de indisciplina dentro de la población penal.

En el juicio se produjeron importantes y graves irregularidades y violaciones no sólo de las reglas del proceso, sino también transgresiones de normas de la ley internacional y de principios universales, sobre todo atinentes al respeto a los derechos humanos y, por si fuera poco, flagrantes violaciones de la Constitución norteamericana y de alguna de sus Enmiendas.

Al comprobar el clima de hostilidad existente en la ciudad de Miami contra los acusados,  los abogados de oficio solicitaron la celebración del juicio en cualquier otra ciudad de Estados Unidos, donde existieran garantías mínimas  para un juicio justo, imparcial y sin presiones. La jueza federal Joan Lenard a quien se le asignó el caso, denegó esta petición.

Sin dar argumento alguno de porque denegaba esa solicitud, solo declaró: este juicio será más interesante que cualquier programa de TV. Existieron elementos de presión sobre el jurado denunciados por los abogados durante el desarrollo del juicio . El propio jurado en la etapa de decisión del veredicto  manifiesta la queja ante la Jueza de que habían sido filmadas las patentes de sus automóviles a la salida de la Corte . Este hecho intimidatorio tendría que haber motivado a la jueza a suspender el juicio . La jueza no tomó  ninguna decisión en este sentido.

Los 12 miembros del jurado fueron seleccionados entre más de 150  personas. A todos se les preguntaba entre otras cuestiones políticas si estaban a favor o en contra del embargo impuesto a Cuba .Todo candidato a jurado que emitiera un juicio contrario a la mafia cubano-americana de Miami  era descalificado automáticamente. En el Nuevo Herald del 2 de diciembre del 2000, aparece un artículo periodístico que hace una elocuente referencia al temor de los miembros del jurado a oponerse a la mafia que impera en Miami.

El artículo relataba: "El miedo a una reacción violenta por parte del exilio cubano si un jurado decide absolver a los cinco hombres acusados de espías para el régimen de la isla, ha llevado a muchos potenciales candidatos a pedir a la jueza que se los excuse del deber cívico". Para mayor claridad, citaba a uno de esos ciudadanos que decía: Sí, tengo miedo por mi seguridad, si el veredicto no es seguido del agrado de la comunidad cubana. Así se seleccionó el jurado que luego los declaró culpables.

Desde el comienzo de la acusación se realizaron sin ningún pudor reuniones, visitas y encuentros entre la Fiscalía y los grupos ultraderechistas de Miami.

Desde el inicio de las detenciones clasificaron el proceso como contentivo de información sensible a la Seguridad Nacional , todo  lo cual se evidenció que fue falso al no haber podido presentar  la Fiscalía ningún documento que lo sustentara.

Fueron condenados por conspiración para cometer espionaje contra Estados Unidos sin pruebas, testimonios ni elementos, ignorando además todas las pruebas de la Defensa que demostraron que los acusados no habían buscado u obtenido información sobre la Seguridad Nacional  para perjudicar a ese país.

Fueron condenados por conspiración para cometer espionaje contra Estados Unidos , testimonios ni elementos, ignorando además todas las pruebas de la Defensa que demostraron que los acusados no habían buscado u obtenido información sobre la Seguridad Nacional  para perjudicar a ese país.

Los cargos imputados fueron:

Gerardo Hernández Nordelo: Conspiración, conspiración para cometer asesinato, conspiración para cometer espionaje, agente de estado  extranjero sin notificarse, identidad falsa. Gerardo fue condenado injustamente sin pruebas, a dos cadenas perpetuas, más 15 años de prisión.

Ramón Labañino Salazar: Conspiración, conspiración para cometer espionaje, identidad falsa. Ramón fue condenado  injustamente sin pruebas a cadena perpetua, más 18 años de reclusión.

Fernando González Llort. Conspiración, agente de estado extranjero sin notificarse, identidad falsa Fernando fue condenado injustamente sin pruebas a 19 años de prisión.

René González Sehwerert: Conspiración, agente de estado extranjero sin notificarse . René fue condenado injustamente sin pruebas a 15 años de prisión.

Antonio Guerrero Rodríguez: Conspiración, conspiración para cometer espionaje, agente de estado extranjero sin notificarse. Antonio fue condenado injustamente sin pruebas a cadena perpetua, mas 10 años de prisión.

Se demostró en forma absoluta que los acusados no eran un peligro para la sociedad americana, no habían buscado información que afectase  la Seguridad de los Estados Unidos, ni causado daño alguno contra objetivo civil o militar norteamericano.

Testimonios de altos oficiales del mismo FBI y Comando Sur, como el Gral Charles Wilhelm -ex comandante en jefe del Comando Sur, Eduard Atkeson -ex vice jefe del Estado Mayor del Ejercito para Inteligencia, Eugene Carrol -ex vice jefe de Operaciones Navales, George Bukner -Comando del Sistema para la Defensa Aérea, e incluso James Clapper -ex Director de la DIA (Agencia de Inteligencia del Pentágono) este último presentado en el juicio como experto de la Fiscalía, reconocieron sin lugar a duda alguna, que los cinco acusados no habían cometido espionaje contra los Estados Unidos.

La Defensa dejó plenamente demostrado que la gravísima acusación a Gerardo Hernández: conspiración  para asesinar vinculándolo al incidente de las avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate, que usurparon el espacio aéreo cubano el 24 de febrero de 1996, era absolutamente falsa. No existe precedente en un proceso legal, que impute a un ser humano, un delito tan grave sin elemento probatorio alguno, condenándolo luego con dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión. Se le condenó por un acto en el que no tuvo acción ni participación y  sólo compete al gobierno cubano y la legítima defensa de su soberanía.

José Basulto, jefe de Hermanos al Rescate, y piloto que pudo escapar ese dia, testificó en el juicio que había recibido advertencias de que Cuba derribaría los aviones que violaran su espacio aéreo. José Basulto, colaborador durante mucho tiempo de la CIA lanzó en una ocasión poderosas balas de cañón contra un hotel cubano lleno de personas. Los aviones de su organización habían entrado a territorio cubano en nueve ocasiones durante los dos años anteriores, siendo los pilotos alertados reiteradamente por Cuba de que no regresaran, por que serían derribados si persistían en llevar a cabo vuelos "provocadores".

Los cargos imputados fueron desbaratados, uno por uno, por sus abogados defensores y en el curso de los debates fue quedando claro que los acusados habían servido exclusivamente al gobierno cubano en la noble función de penetrar a organizaciones terroristas radicadas en Miami, ejerciendo su derecho a defender la soberanía del pueblo cubano, como una necesidad, para conocer y frustrar planes terroristas contra Cuba.

Se evidenciaba que nunca pretendieron ni asumieron realizar actividades semejantes contra organismos u organizaciones del Estado norteamericano y mucho menos dañar la seguridad del mismo.

En la década de 1990 al 2000, se produjeron 108 acciones terroristas contra Cuba, tanto dentro de su territorio como a sus sedes diplomáticas en el exterior, las cuales a su vez afectaron a los países donde se efectuaban. En 1997 estallaron en La Habana 10 bombas, todas en instalaciones turísticas de interés internacional, una de ellas asesinó al joven italiano Fabio Di Celmo . En junio de 1998 el gobierno cubano entregó al FBI información específica sobre los grupos terroristas cubano-americanos que operaban en Miami . Tres meses después eran detenidos los cinco acusados.

Los crímenes y actos terroristas constan  en documentos oficiales norteamericanos, han sido reflejados en la prensa, se han propagado por emisoras  radiales y canales de TV, reconocidos y reivindicados públicamente por los autores materiales e intelectuales de los mismos , como el estallido del avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo que causó la muerte a 73 pasajeros entre cubanos y extranjeros. Uno de los autores de este crimen, el terrorista Orlando Bosh, camina tranquilamente por las calles de Miami, gracias a un indulto del ex presidente Bush.

Para nadie es secreto que en los campos de Everglades en el sur de la Florida, se encuentran los campamentos de entrenamientos de varias organizaciones cuyo objetivo público es la preparación de acciones armadas contra Cuba y sus dirigentes. Esto lo han anunciado en Conferencias de prensa sin que ninguna medida se tome por parte del Gobierno de Estados Unidos.

Se puso de relieve que al defender a su país contra las acciones terroristas de esos grupos de Miami, los cinco acusados brindaban un servicio colateral a la seguridad y la tranquilidad del Estado norteamericano y de su pueblo. Si el pueblo norteamericano hubiera dispuesto de hombres de esa condición, quizás se hubiera frustrado el brutal atentado terrorista de que fue víctima la ciudad de Nueva York, el 11 de septiembre del año 2001.

Después de sus condenas, fueron colocados en cinco prisiones diferentes expandidas por todo el país –Pensilvania, California, Texas, Wisconsin y Colorado–, lo que dificulta a los abogados visitarlos más de una vez.  A la esposa y a la hija de cinco años de René González se les negaron visas para entrar a EE.UU. y visitarlo lo que es una flagrante violación de sus derechos humanos. La esposa de Gerardo Hernández ya se encontraba en el aeropuerto de Houston con todos los documentos bajo control, cuando la enviaron de vuelta, no sin antes ser sometida a varias horas de humillación por parte del FBI. 

EE.UU. actualmente está enfrascado en una campaña a nivel mundial, abierta y supralegal para destruir los derechos de cualquier individuo que -con la prueba más dudosa o incluso ninguna– pudiera representar cualquier tipo de amenaza terrorista.  Pero si los cubanos –con una historia mucho más larga de serios ataques terroristas contra ellos por reconocidos ejecutores– toman las medidas más razonables para protegerse de futuros ataques, se encuentran con que Washington los ha excluido de tomar parte en la guerra contra el terrorismo.  Esto es particularmente irónico dado que muchas de las organizaciones de ultraderecha de Miami han cometido numerosos actos terroristas en los propios EE.UU.

Si el gobierno de Estados Unidos hubiera querido realmente luchar contra el terrorismo, debería haber condenado a estas organizaciones cubano-americanas de Miami, en lugar de a los cinco cubanos que luchaban contra ella. Doble moral que deja en evidencia la complicidad del gobierno de Estados Unidos con sectores de la ultraderecha terrorista de origen cubano asentada en Miami.

Levantemos nuestras voces para exigir justicia. Los cinco presos políticos cubanos condenados en Estados Unidos son absolutamente inocentes. Se los condenó por haber arriesgando sus propias vidas luchando contra el terrorismo y la muerte.

Más información:

http://www.antiterroristas.cu/

http://www.granma.cubaweb.cu/miami5/