"Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica"
Dr. Salvador Allende Gossens.

Hoy se cumplen 33 años del golpe de Estado contra este gran Hombre de nuestra Patria Grande. La Agencia Cubana de Noticias (ACN) publica el siguiente homenaje:
Chile y Allende: alerta, que camina…
Fuente: Agencia ACN / Cuba
Por Roberto Pérez Betancourt
Los revolucionarios chilenos solían corear en los mítines de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende: “Alerta que camina la Revolución por América Latina…” Mezclando misticismo revolucionario y fervor patriótico, los de abajo y de a pie apretaban hombros y empujaban el proyecto socialista que había llegado a la presidencia de la nación en aquella naciente década de los años 70 del siglo pasado.
El cuatro de septiembre de 1970 el presidente Salvador Allende, en su discurso tras el triunfo electoral le expresaba a su pueblo:
“… La victoria alcanzada por ustedes tiene una honda significación nacional. Desde aquí declaro, solemnemente, que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro, y quiero que lo sepan definitivamente, que al llegar a La Moneda, y siendo el pueblo gobierno, cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído, de convertir en realidad el programa de Unidad Popular.”
Este 11 de septiembre se cumplen 33 años del cruento golpe de Estado perpetrado contra Allende, ese hombre bueno y patriota cuya ejecutoria pública sentó cátedra de honestidad paradigmática.
Su antípoda fue el fascista que asaltó el poder movido por los hilos trágicos del hegemonismo norteamericano y la oligarquía chilena, Augusto Pinochet, un ser repugnante que arrastra los estigmas de la inmoralidad pública como vulgar delincuente común.
Contra el proyecto socialista chilena se aliaron los millones de dólares que llegaban por valija diplomática para comprar conciencias y asesinos uniformados y civiles, y propalar cataratas de infundios a través de controlados medios de difusión masiva.
Procedentes de los propios Estados Unidos también arribaban los medios monetarios para financiar huelgas, desabastecer mercados y pagar a la quinta columna interna.
El Estado burgués, intacto, cerró filas en sus clásicos poderes judicial y legislativo, y el Ejército chileno, que en teoría debió servir a la Constitución de la República, cedió finalmente ante las presiones de la clase dominante que lo había formado y controlado.
Analistas políticos, poetas, estadistas, historiadores, ideólogos, y muchos más estudiosos han intentado sacar conclusiones al analizar los años de ejercicio del poder ejecutivo por parte de la Unidad Popular chilena, de lo que se derivan matices controversiales.
Quizás una de las definiciones más ilustrativas las brindó el escritor Gabriel García Márquez cuando, refiriéndose a Allende, precisó: “La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa”.
“La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder”.
“El drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre”.
Mientras empuñaba el fusil que Fidel Castro le había regalado en su último reducto del Palacio de la Moneda, Salvador Allende pronunció sus últimas palabras acompañadas por el rugido de las bombas lanzadas contra él: “…Tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”.
Enriquecidas con experiencia acumulada, 33 años después de la hombrada de Allende las masas populares en el cono sur americano han retomado con bríos crecientes aquel estribillo pegajoso: “Alerta que camina la Revolución por América Latina…”
Escucha las últimas palabras de Salvador Allende, así como otros discursos, en Chilevive.
