Hace dos años, durante una brigada de trabajo voluntario en Cuba, una amiga me escribió las siguientes palabras en una foto del Ché:
Decía un ejemplar guerrillero: "En la Tierra hacen falta personas que trabajen más y critiquen menos, que construyan más y destruyan menos, que prometan menos y resuelvan más, que esperen recibir menos y dar más, que digan mejor ahora y no mañana". Por el bien de nuestra Patria, la América, convirtámonos en esas personas.
Quiero felicitar a mi amiga Patricia Flechilla porque desde el día de ayer es la nueva Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) de Cuba.
Entrevista a Patricia en la Biblioteca Nacional José Martí.
Patricia Flechilla Frómeta: Joven pionera cubana que hemos visto en numerosas oportunidades desplegando su verbo, increíblemente profundo para una joven de su edad. Patricia ha representado a nuestro país en diferentes eventos internacionales; muy recientemente, formó parte de la delegación cubana a la Cumbre de los Pueblos en Mar del Plata.
Patricia: Te hemos visto crecer, hemos visto tus progresos estudiantiles y te hemos visto al frente de los jóvenes cubanos. ¿Cómo ha influido tu participación en la Batalla de ideas en tu formación como joven, como estudiante?
Me ha tocado pertenecer a una generación histórica, generación a la que le ha tocado también la misión histórica de jugar un papel muy importante en las luchas de nuestro pueblo. Y si antes a la juventud cubana le tocó participar en una zafra, y si antes le tocó tomar los lápices y subir a las montañas a alfabetizar, pues desde hace casi 6 años ya, nos tocó la de participar y protagonizar una Batalla de ideas muy importante para nuestro pueblo, una batalla que se inició exigiendo el regreso a la Patria de un pequeño niño cubano y que a lo largo de los años se ha traducido en una Batalla por una cultura general integral, una Batalla por perfeccionar la educación, en una Batalla por perfeccionar el Sistema Socialista y pienso que participar en esta Batalla y pertenecer a esa juventud, ha contribuido a formar valores muy importantes en mi, ha contribuido a que me sienta mejor revolucionaria, a que me sienta mejor ser humano, y también ha demostrado la capacidad de nuestra Revolución de asignarle tareas a los jóvenes, la capacidad de la Revolución de encontrar un espacio donde los jóvenes sean protagonistas, donde los niños sean protagonistas.
Has visitado otros países, participando en numerosos eventos: ¿Cuál de ellos ha motivado más tu interés y que diferencias haz encontrado con nuestro sistema social?
Cada una de estas maravillosas experiencias, además de increíbles, me han hecho también reflexionar y valorar aún más la obra de la Revolución Cubana, sobre todo en materia de niñez, de educación y de salud. No olvidaré nunca aquel viaje a Argelia, cuando participamos en el Festival de la Juventud y los Estudiantes y desde nuestro ómnibus veíamos en las calles a los niños drogándose… no olvidaré nunca la imagen de los niños en un semáforo haciendo piruetas, haciendo malabares. Ni olvidaré tampoco la conversación con una niña guatemalteca, en el Foro
de la Niñez y la Juventud, en Nueva York, en el marco de la Asamblea de Naciones Unidas, cuando discutíamos sobre la necesidad de poner fin al trabajo infantil, a la explotación a que son sometidos niños y jóvenes, y ella manifestaba que si eliminaban el trabajo infantil, le eliminaban a ella la posibilidad de alimentar a su familia, de alimentar a sus hermanitos. Estas son las experiencias que me han hecho sentir muy privilegiada, que me han hecho sentir aún más orgullosa de haber nacido en Cuba y tener el privilegio de disfrutar dae la sociedad cubana y de los logros de la Revolución Cubana.
¿Qué ha significado para ti, qué significa haber conocido de cerca, haber compartido tribuna con nuestro Comandante en Jefe?
Bueno, desde muy pequeña, pienso que al igual que a todo niño cubano, se me inculco desde la casa, desde la escuela, el amor –no el amor fanático, si no el amor consciente, la admiración y el respeto consciente-, a.C. el Comandante en Jefe Fidel Castro. Recuerdo ahora que desde muy pequeña, cuando mi papá lustraba mis zapatos escolares, le pedía “¡que brillen tanto como las botas de Fidel!!”. Pienso que esta simple anécdota muestra cómo Fidel se ha ganado el respeto y el amor de su pueblo y de los niños cubanos. Nunca pensé que tendría la oportunidad de compartir directamente con el Comandante, y cuando llegó esa primera ocasión, exactamente en una Tribuna abierta, un 12 de junio del 2000, y cuando después pude compartir con él se sentó con nosotros y actuó propiamente como otro niño, conversaba con nosotros con tanto cariño, con tanto amor que lo sentíamos muy familiar: en ése momento no era el Fidel Comandante, el Fidel Presidente, si no un Fidel amigo, un Fidel padre, un Fidel abuelo, que era capaz de comunicarse con un infante y explicarnos maravillosamente, casi como en una conferencia, cómo se gesta un bebé en su madre, hasta cómo se prepara con precisión y gusto un palto de espaguetis. Y esas son las cosas que nos hacen admirarlo más, quererlo más.
¿En qué nivel de estudios te encuentras? ¿A qué profesión te gustaría dedicarte?
Estudio el primer nivel de Preuniversitario en la IPVC Vladimir I. Lenin, donde me desempeño como Vice Presidenta de la FEEM. Aún no he definido qué podría estudiar en el futuro, aunque me inclino por el periodismo, me gusta mucho el derecho, la historia y… bueno, creo que todavía me queda un tiempito para decidirme, no crees?
Como periodistas bibliotecarios o mejor, como bibliotecarios improvisados periodistas, podrías decirnos, desde tu juventud, qué lecturas te gustan más, que libros han dejado ya su huella en ti y recomendarías a tus amigos y qué relación has tenido con las bibliotecas cubanas?
A las bibliotecas estuve ligada desde pequeña: primero a mi biblioteca escolar de mi escuela Guerrillero Heroico, con una bibliotecaria tan preocupada… Pero siempre sentí que me era necesario un centro más especializado, donde encontrar literatura más especializada, mucho más profunda. Y recuerdo la falta, el espacio vacío de una biblioteca en mi localidad, Cojímar: aún siento esa necesidad a la hora de realizar un trabajo práctico, una investigación, es una cosa que he comentado con mis compañeritos, en mi caso la más cercana es Alamar, donde he realizado algunas investigaciones pero a la que se me dificulta asistir por el transporte. Después fui creciendo y tuve oportunidad de andar sola por la ciudad, y asistí a la Biblioteca Villena, de la Habana Vieja, asiduamente (aún lo hago), también en la Secundaria a la Nacional, aunque prefiero la Villena por su relativa cercanía. Pero no dejo de abogar porque se logre una biblioteca en cada localidad de nuestro país, donde logremos satisfacer la necesidad de nuestros niños y jóvenes y también de nuestros adultos y pienso que esa debe ser una prioridad de nuestros organismos, de nuestras Instituciones a todos los niveles.
Desde muy pequeña, y gracias a mis padres y al trabajo de maestros excelente que tuve en la escuela primaria, me ha gustado mucho la lectura. Comencé como casi todos los niños cubanos con La Edad de Oro, El Principito, Corazón. Pienso que este es un paso que no se debe violentar, empezar por este tipo de lecturas que resultan muy provechosas después para, incluso, comprender otros libros, otros temas. Después me interesaron mucho las aventuras de Verne, Salgari, Stevenson, por la etapa de 4º o 5º grado. Encontré después otros libros, otros autores como García Márquez, Isabel Allende: libros que me llenaban más que las aventuras, libros como La noche, de Exilia Saldaña, que es un libro que he estudiado además con mis profesores…
Ya en la secundaria básica profundicé en la Historia, las biografías, y ha sido como una etapa que ha ido evolucionando, aunque no abandono mis lecturas preferidas como El Principito, que he olvidado cuantas veces he leído, o artículos de La Edad de Oro, porque creo que nunca se deben apartar porque en ellos siempre se encuentra algo nuevo que había quedado inadvertido en una lectura anterior y siempre se encuentra algo más provechoso porque miras con una óptica diferente, lo miras con un punto de vista diferente y siempre encuentras situaciones que puede ser aclarada a través de uno de sus cuentos, de sus artículos. Nunca dejo a un lado definitivamente un libro de historia, o un libro de cuentos; siempre cada uno llena un espacio y pienso que todos integrados forman una lectura apacible, una lectura provechosa.
Pienso que estas etapas, como te decía, no deben violarse: a veces vemos a niños pequeños leyendo textos que no pueden comprender o a adultos que no han leído libros tan importantes y esenciales como esos que te nombré, esas reflexiones de Martí que son tan importantes para la formación de un niño, o ése memorable y siempre actual que es Corazón, de Edmundo de Amicis, de lectura imprescindible, que me sirvió para valorar el amor a la familia, la escuela, los libros…
Mi consejo es leer, leer para aprender, leer para saber, leer para ser mejores personas, leer para formar valores, leer para encontrar respuestas a nuestras dudas, a muchos problemas de nuestra vida, y leer todo los que nos cae en las manos, incluso a veces cosas que puedan ser contrarias a nuestros pensamientos políticos, a nuestras ideas, porque en ellos encontramos siempre argumentos para rebatirlos.
Leer todo lo que tengamos en nuestras manos porque pienso que cada minuto que pasa es irrecuperable, que es tanto lo que se escribe en el mundo, tanto lo que estará por escribirse que nunca nos alcanzará el tiempo, aunque dediquemos a ello nuestra vida entera, por eso es importante no perder un minuto. Leer cada vez que podamos y sentir a los libros como amigos, no como una carga, no como una tarea o un peso en nuestro descanso.
Muchas gracias, Patricia. Nos sentimos muy orgullosos de haber compartido estos minutos, estas reflexiones contigo.
Fuente: Librínsula

heei patriciaa es un aex de adrianO esperO que estes bieen y sigas teniendO exitO
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Comment por claudia — Thursday 5 February, 2009. @ 14:12 pm